Mercado de San Pedro: ruta gastronomica antes de salir al sendero
Qué probar, qué llevar y cómo leer los puestos sin guía de restaurante
El mercado de San Pedro ocupa pocas cuadras en el centro de Cusco y, sin embargo, concentra casi todo lo que después aparece en un campamento a 4,000 metros: quinua, choclo, papas nativas, pan de maíz, queso fresco y frutas que aguantan el trajín de la mochila. Recorrerlo dos o tres días antes de la caminata no es un trámite turístico. Es una forma de entender qué vas a comer durante la ruta y por qué.
La mayoría de los puestos abre entre las cinco y las seis de la mañana. Ese horario importa: los caldos y las sopas del desayuno se sirven temprano y a media mañana ya no quedan. Si vas a probar algo antes de la salida, conviene llegar antes de las ocho.
Qué desayunar antes de caminar
Los puestos de la zona central sirven caldos de gallina, sopa de quinua y chairo con carne de res y papa. Son platos densos, pensados para jornadas largas, y funcionan bien como prueba de lo que después prepararán las cocineras del grupo. Un tazón de sopa de quinua con huevo y pan de maíz es un desayuno realista para un día de caminata: llena sin dejar pesadez.
Si el estómago todavía no está adaptado a la altura, mejor empezar por algo más simple: pan con queso, mate de coca y una porción pequeña de fruta. La aclimatación no se fuerza comiendo más, se fuerza hidratando y durmiendo bien.
Frutas que resisten la mochila
No todo lo que se ve bonito en el puesto llega entero al segundo campamento. Las manzanas y las peras aguantan bien si van envueltas en una prenda. Las granadillas y los higos, en cambio, se aplastan en la primera hora. Los plátanos de seda son una buena opción para el primer día, pero se oscurecen rápido. La tuna y el tumbo se comen en el mercado, no en ruta.
Los jugos de fruta fresca merecen un párrafo aparte. Un vaso de jugo de papaya o de naranja recién hecho es un buen termómetro del día: si sabe ácido o fermentado, la fruta lleva tiempo en el puesto. Conviene mirar cómo se prepara y pedirlo sin hielo.
Lo que se coordina con las cocineras
En los grupos pequeños que armamos, el menú del campamento se ajusta antes de la salida. Las cocineras reciben la lista de restricciones alimentarias y compran en el mismo mercado lo que van a usar. Si alguien no come carne roja, si hay intolerancia al gluten o si se prefiere comida vegetariana, se avisa con antelación y se cambia el menú sin improvisar en ruta.
Ese es el motivo por el que vale la pena caminar el mercado con calma antes de subir al sendero. No se trata de probar todo, sino de reconocer los ingredientes que van a aparecer en el plato después de ocho horas de caminata.
Si quieres revisar cómo se organiza la logística de compras y menús en una salida concreta, escríbenos a info@aryatrip.com o llámanos al +51 921 558 530.